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tiempo que el Señor Jesus | unánimes en un mismo luentró y salió entre nosotros, gar. 22 Comenzando desde el 2 Y de repente vino un esbautismo de Juan, hasta el truendo del cielo como de un dia que fué tomado arriba de viento vehemente que venia entre nosotros, uno sea hecho con ímpetu, el cual hinchió testigo con nosotros de su toda la casa donde estaban resurreccion. sentados.

23 Y señalaron á dos, á José, que se llama Barsabas, que tenia por sobrenombre Justo, y á Matías.

3 Y les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, y se asentó sobre cada uno de ellos.

ron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.

24 Y orando, dijeron: Tú, 4 Y fueron todos llenos del Señor, que conoces los cora-Espíritu Santo, y comenzazones de todos, muestra cual has escogido de estos dos, 25 Para que tome parte de este ministerio, y apostolado, del cual cayó por prevarica-rusalem Judíos, varones recion Júdas, para irse á su propio lugar.

5 (Moraban entónces en Je

ligiosos de todas las naciones
que están debajo del cielo.)
6 Y hecho este estruendo, se

26 Y les echaron las suertes; y cayó la suerte sobre Ma-juntó la multitud; y estaban tías; y fué contado con los once apóstoles.

CAPITULO II. Viene el Espiritu Santo sobre los apóstoles el cual recibido hablan en diversas lenguas con grande espanto de todos los mas que los oian; mas burlandose otros, y teniéndolos por fuera de seso. II. A los cuales Pedro da razon probándoles ser esto cumplimiento de las promesas de Dios por sus profetas; y en segundo lugar afirmandoles ser el Cristo el que ellos crucificaron, al cual el Padre haya resucitado para que en su nombre se anuncie al mundo per

don de pecados. III. Son converti

confusos, porque cada uno les oia hablar su propia lengua.

7 Y estaban todos atónitos y maravillados, diciendo los unos á los otros: He aquí, no son Galileos todos estos que hablan?

8¿ Cómo, pues, los oimos nosotros hablar cada uno en su lengua en que somos nacidos?

9 Partos, y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en dos muchos de ellos por estas ex-Mesopotamia, en Judea, y en bese la conversacion y vida de aque- Capadocia, en el Ponto, y en Asia,

hortaciones de Pedro. IV. Descri

lla primera iglesia, &c.

CUANDO hubo

10 En Frigia, y en Pamfi

Y cumplidamente el dia de lia, en Egipto, y en las par

Pentecóstes, estaban todos tes de Libia que están de la

otra parte de Cirene, y ex- | la tierra, sangre, y fuego, y trangeros de Roma, Judíos, vapor de humo. y prosélitos,

11 Cretenses, y Arabes: los oimos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.

12 Y estaban todos atónitos y en duda, diciendo los unos á los otros: ¿Qué quiere ser esto?

13 Mas otros burlándose, decian: Estos están llenos de mosto.

20 El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, ántes que venga el dia del Señor grande é ilustre.

21 Y acontecerá, que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

22 Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesus el Nazareno, varon aprobado de Dios entre vosotros en maravillas, y prodigios, y señales que Dios hizo por él en medio de vosotros, como tambien vosotros sabéis :

14 Entónces Pedro poniéndose en pié con los once, alzó su voz, y les habló, diciendo: Varones de Judea, y 23 A este, entregado por todos los que habitáis en determinado consejo y proJerusalem, esto os sea noto-videncia de Dios, tomándole rio, y prestád oidos á mis palabras ;

vosotros, le matasteis por manos inicuas, crucificándole. 24 Al cual Dios levantó, suel

15 Porque estos no están borrachos, como vosotros pen-tos los dolores de la muerte; sáis, siendo solamente la hora de tercia del dia.

por cuanto era imposible ser detenido de ella.

25 Porque David dice de él: Yo veia al Señor siempre delante de mí; porque le tengo á mi diestra, no seré movido :

16 Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel: 17 Y será en los postreros dias, (dice Dios,) que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos, y 26 Por lo cual mi corazon vuestras hijas profetizarán, y se alegró, y mi lengua se revuestros jóvenes verán visio-gocijo, y aun mi carne desnes, y vuestros viejos soña-cansará en esperanza : rán sueños.

18 Y de cierto sobre mis siervos, y sobre mis criadas en aquellos dias derramaré de mi Espíritu; y profetizarán. 19 Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en

27 Que no dejarás mi alma en el infierno, ni permitirás que tu Santo vea corrupcion. 28 Me hiciste conocer los caminos de la vida: henchirme has de gozo con tu presencia.

29 Varones y hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el dia de hoy.

30 Así que siendo profeta, y sabiendo que con juramento le habia Dios jurado, que del fruto de sus lomos en cuanto á la carne, le levantaria el Cristo, que se asentase sobre

su trono :

31 Viendo esto ántes, habló de la resurreccion del Cristo, que su alma no haya sido dejada en el infierno, ni su carne haya visto corrupcion.

32 A este Jesus resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

33 Así que ensalzado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros ahora veis y ois.

34 Porque David no ha subido á los cielos; empero él dice: Dijo el Señor á mi Señor, asiéntate á mi diestra, 35 Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus piés.

otros apóstoles: Varones y hermanos, & qué haremos? 38 Entónces Pedro les dijo: Arrepentíos, y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesu Cristo para remision de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

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39 Porque á vosotros es hecha la promesa, y á vuestros hijos, y á todos los que están léjos á cualesquiera que el Señor nuestro Dios llamare. 40 Y con otras muchas palabras testificaba, y los exhortaba, diciendo: Salváos de esta perversa generacion.

41 Entónces los que recibieron con gusto su palabra fueron bautizados; y fueron añadidas á la iglesia aquel dia como tres mil almas.

42 TY perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunion, y en el rompimiento del pan, y en las oraciones.

43 Y toda alma tenia temor; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44 Y todos los que creian estaban juntos; y tenian todas las cosas comunes.

36 Sepa pues certísimamente toda la casa de Israel, que á este ha hecho Dios Señor y Cristo, á este Jesus que voso-tian tros crucificasteis.

37 Y oidas estas cosas, fueron compungidos de corazon, y dijeron á Pedro, y á los

45 Y vendian las posesiones y las haciendas, y las repará todos, como cada uno habia menester.

46 Y perseverando unánimes cada dia en el templo, y rompiendo el pan en las ca

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EDRO y Juan subian juntos al templo á la hora de la oracion, es decir, la de nona.

2 Y un hombre, cojo desde el vientre de su madre, era traido; al cual ponian cada dia á la puerta del templo, que se dice la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.

7 Y tomándole por la mano derecha, le levantó; y luego fueron afirmados sus piés y tobillos.

8 Y saltando, se puso en pié, y anduvo, y entró con ellos en el templo, andando y saltando, y alabando á Dios. 9 Y todo el pueblo le vió andando, y alabando á Dios. 10 Y le conocian, que él era el que se sentaba á pedir la limosna á la puerta del templo, la Hermosa; y fueron ilenos de miedo y de espanto de lo que le habia acontecido.

11 TY teniendo á Pedro y á Juan el cojo que habia sido sanado, todo el pueblo concurrió á ellos al pórtico que se llama de Salomon atónitos.

12 Lo cual viendo Pedro, respondió al pueblo: Varones Israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿ó por qué ponéis los ojos en nosotros como si por nuestro poder ó piedad hubiésemos hecho an

3 Este como vió á Pedro y á Juan que comenzaban á endar á este? trar en el templo, les pedia una limosna.

4 Pedro pues con Juan poniendo los ojos en él, dijo: Mira á nosotros.

5 Entónces él estuvo atento á ellos, esperando recibir de ellos algo.

13 El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado á su Hijo Jesus, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando él que habia de ser suelto.

6 Y Pedro dijo: Ni tengo 14 Mas vosotros al Santo y plata ni oro; mas lo que ten-al Justo negasteis, y pedisteís go, eso te doy: en el nombre que se os diese un hombre

de Jesu Cristo, el Nazareno, homicida; levántate, y anda.

15 Y matasteis al Autor de

la vida, al cual Dios ha resu- | oiréis en todas las cosas que os hablare.

citado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.

23 Y acontecerá, que toda alma que no oyere á aquel profeta, será exterminada de entre el pueblo.

16 Y su nombre, por la fé en su nombre ha confirmado á este que vosotros veis y 24 Y todos los profetas desconocéis; y la fé que por el de Samuel, y en adelante, toes, ha dado á este esta per-dos los que han hablado, han fecta sanidad en presencia de todos vosotros.

17 Mas ahora, hermanos, yo sé que por ignorancia habéis hecho aquello, como tambien vuestros príncipes.

18 Empero Dios lo que habia ántes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo habia de padecer, así lo ha cumplido.

prenunciado estos dias.

25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del concierto que Dios concertó con nuestros padres, diciendo á Abraham: Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.

26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado á su Hijo Jesus, le envió para que os bendijése, convirtiéndoos cada uno de su maldad.

19 Arrepentíos, pues, y convertíos, para que vuestros pecados sean raidos, cuando los tiempos del refrigerio vinieren de la presencia del Se-Pedro y Juan son llamados al concilio

ñor;

20 Y enviaré á Jesu Cristo, que os ha sido ántes anunciado.

CAPITULO IV.

para dar razon del milagro dicho. II. Pedro responde con grande constancia afirmando haber sido hecho en virtud de la fê, è invocacion de Jesus que ellos crucificaron, el cual es el verdadero Mesías. III. El concilio, no pudiendo contradecir al milagro, los envia mandándoles que no hablen mas en aquel nombre; mas ellos responden que en ello no pueden obedecer, porque tienen mandamiento de Dios en contrario. IV. Sueltos vienen á los suyos, los cuales glorifican a Dios por lo acontecido, y le oran por el adelantamiento de su reino. V. Describese su singular amor de los unos para con los otros. HABLANDO ellos al 22 Porque Moises á la ver- pueblo, sobrevinieron dad dijo á los padres: El los sacerdotes, y el magisSeñor vuestro Dios os levan-trado del templo, y los Satará un profeta de vuestros duceos,

21 Al cual cierto es menester que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauracion de todas las cosas: de que habló Dios por boca de todos sus santos profetas que han sido desde el principio de los siglos.

Y

hermanos, como yo: á él 2 Pesándoles de que enseña

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