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34 Y llevándolos á su casa, les puso la mesa; y se regocijó, creyendo en Dios con toda su casa.

dando al carcelero que los | les lavó los cardenales; y fué guardase con diligencia. bautizado luego él, y todos 24 El cual, recibido este los suyos. mandamiento, los metió en la cárcel de más á dentro, y les apretó los piés en el cepo. 25 Mas á media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos á Dios; y los que estaban presos los oian.

35 Y como fué de dia, los magistrados enviaron los alguaciles al carcelero, diciendo: Suelta á aquellos hombres.

26 Entónces fué hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movian; y luego todas las puertas se abrieron; y las prisiones de to-viado que seais sueltos: así dos se soltaron.

27 Y despertado el carcelero, como vió abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se queria matar, pensando que los presos se habian huido.

28 Mas Pablo clamó á gran voz, diciendo: No te hagas ningun mal: que todos estamos aquí.

29 El entonces pidiendo una luz, entró dentro, y temblando se derribó á los piés de Pablo y de Silas.

30 Y sacándolos fuera, les dijo: Señores, ¿Qué debo yo hacer para ser salvo?

31 Y ellos le dijeron: Cree en el Señor Jesu Cristo, y serás salvo tú, y tu casa.

32 Y le hablaron la palabra del Señor, y á todos los que

estaban en su casa.

33 Y tomándolos él en aquella misma hora de la noche,

36 Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo, diciendo: Los magistrados han en

que ahora salíd, é idos en paz. 37 Entónces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin habernos oido, nos echaron en la cárcel, siendo hombres Romanos; ¿y ahora nos echan encubiertamente? No, por cierto; sino vengan ellos mismos, y nos saquen. 38 Y los alguaciles volvieron á decir á los magistrados estas palabras; y tuvieron miedo, oido que eran Romanos.

39 Y viniendo les suplicaron, y sacándolos, les rogaron que se saliesen de la ciudad.

40 Entónces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y vistos los hermanos, los consolaron, y se fueron.

Predica Pablo en Tesalónica a Cristo, CAPITULO XVII.

de donde es enviado por los her manos á Berea, por evitar la persecucion de los Judíos. 2. Predicando él en Berea, allí le vienen d

levantar persecucion los Judíos de Tesalonica, por lo cual es llevado a de la villa, predica y dispula contra ella, y contra los Epicúreos y Estóicos filósofos. 4. Es llevado del pueblo á un lugar conveniente para ser oido, donde predicando el verdadero conocimiento de Dios, la resur

Atenas. 3. Donde vista la idolatría

reccion de los muertos, y el juicio final por Cristo, unos se burlan de él, y otros se convierten, entre los cuales es Dionisio, la guarda, 6 alcaide del Areopago.

Y

PASANDO por Amfipolis, y por Apolonia, vinieron á Tesalónica, donde habia sinagoga de Judíos. 2 Y Pablo, como acostumbraba, entró á ellos, y por tres sábados razonó con ellos de las Escrituras,

3 Declarando y proponiendo, que era menester que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que este Jesus, el cual yo os anuncio, es el Cristo.

4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los Griegos religiosos una grande multitud; y mugeres nobles no pocas.

do: Estos son los que trastornan el mundo, y han venido acá tambien;

7 A los cuales Jason ha recibido, y todos estos hacen contra los decretos de César, diciendo que hay otro rey, un tal Jesus.

8 Y alborotaron el pueblo y á las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.

9 Mas recibida fianza de Jason, y de los demas, los soltaron.

10 ¶ Entónces los hermanos luego de noche enviaron á Pablo y á Silas á Berea, los cuales como llegaron, entraron en la sinagoga de los Judíos.

11 Y fueron estos más nobles que los de Tesalónica, en que recibieron la palabra con toda codicia, escudriñando cada dia las Escrituras, para ver si estas cosas eran así.

12 Así que creyeron muchos de ellos, tambien de mugeres Griegas nobles, y de varones no pocos.

5 Entónces los Judíos que eran incrédulos, movidos de 13 Mas como entendieron envidia, tomando á algunos los Judíos de Tesalónica que vagabundos, malos hombres, en Berea era predicada por y juntando compañía, albo- Pablo la palabra de Dios, rotaron la ciudad; y acome-vinieron tambien allá alborotiendo la casa de Jason, pro- tando el pueblo. curaban sacarlos al pueblo. 14 Empero luego los herma6 Y no hallándolos, trajeron nos enviaron á Pablo que fueá Jason y á algunos herma-se hasta la mar; mas Silas nos á las autoridades de la y Timoteo se quedaron aun ciudad, dando voces, dicien- allí.

15 Y los que habian tomado en todo veo que sois demasiaá cargo á Pablo, le llevaron damente religiosos;

hasta Aténas; y tomando mandato de él para Silas y Timoteo, que viniesen á él lo más presto que pudiesen, se partieron.

16 ¶ Y esperándolos Pablo en Aténas, su espíritu se deshacia en él, viendo la ciudad dada á la idolatría.

17 Por lo cual disputaba en la sinagoga con los Judíos y los hombres religiosos, y en la plaza cada dia con los que le ocurrian.

23 Porque pasando, y mirando vuestros santuarios, hallé un altar en el cual estaba esta inscripcion: AL DIOS NO CONOCIDO. Aquel, pues, que vosotros adoráis sin conocerle, á este os anuncio yo.

24 El Dios que hizo el mundo, y todas las cosas que hay en él, este como es Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos;

25 Ni es servido por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él dá á todos vida, y aliento, y todas las cosas.

26 El cual hizo de una misma sangre á todas las naciones de los hombres, para que habitasen sobre toda la haz

18 Y algunos filósofos de los Epicureos y de los Estóicos disputaban con él; y unos decian: Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba á Jesus, y la resurreccion. 19¶Y tomándole, le traje- | de la tierra, determinando el ron al Areopago, diciendo: órden de los tiempos, y los ¿Podremos saber qué sea términos de la habitacion de esta nueva doctrina que tú ellos; anuncias?

27 Para que buscasen á Dios, si en alguna manera palpando le hallasen: aunque

20 Porque haces llegar á nuestros oidos ciertas cosas extrañas queremos pues sa-por cierto no está lejos de ber qué quiere ser esto.

21 (Porque todos los Atenienses, y los extrangeros que allí moraban, en ninguna otra cosa entendian sino, ó en decir, ó en oir alguna

Cosa nueva.

22 Entónces Pablo puesto en pié en medio del Areopago, dijo: Varones Atenienses,

cada uno de nosotros.

28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y tenemos nuestro ser; como tambien algunos de vuestros poetas dijeron: Porque somos tambien su linage.

29 Siendo pues linage de Dios, no hemos de pensar que la Divinidad sea seme

jante ó á oro, ó á plata, ó á | 2 Y hallando á un Judío

piedra, ó á escultura de artificio, ó de imaginacion de hombres.

llamado Aquila, natural del Ponto, que hacia poco que habia venido de Italia, y á Priscila su muger, (porque

30 Y disimulaba Dios los tiempos de aquella ignoran-Claudio habia mandado que

todos los Judíos saliesen de Roma,) se vino á ellos:

cia; mas ahora manda á todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan: 3 Y porque era de su oficio, 31 Por cuanto ha establecido posó con ellos, y trabajaba; un dia, en el cual ha de juz-porque el oficio de ellos era gar con justicia á todo el hacer tiendas. mundo por aquel varon que él ha señalado; de lo cual ha dado testimonio á todos, levantándole de los muertos. 32 Y como oyeron la resurreccion de los muertos, unos se burlaban; y otros decian Te oiremos acerca de esto otra vez.

:

4 Y razonaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadia á Judíos, y á Griegos.

5 Y como Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo era constreñido en espíritu, testificando á los Judíos que Jesus es el Cristo.

6 Mas contradiciendo y blas

33 Y así Pablo salió de enfemando ellos, les dijo, sacumedio de ellos.

34 Mas algunos creyeron, juntándose con él: entre los cuales fué Dionisio el del Areopago, y una muger llamada Damaris, y otros con ellos.

CAPITULO XVIII. Pablo viene a Corinto, donde por su ministerio muchos reciben el evangelio, y por exhortacion de Dios se

queda allt año y medio. 2. Los Ju

dios le acusan delante del procónsul, el cual no los quiere oir. 3. Pa

blo vuelve a Jerusalem y à Antioquia de donde se vuelve a partir á visitar las iglesias. 4. Priscila y Aquila instruyen más cumplidamente & Apolos el cual despues sirve mucho a la iglesia en el ministerio de la palabra, &c.

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diendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza: yo estoy limpio: desde ahora me iré á los Gentiles.

7 Y partiendo de allí, entró en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la casa del cual estaba junto á la sinagoga.

8 Y Crispo, el príncipe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los Corintios oyendo, creian, y fueron bautizados. 9 Entonces el Señor dijo de noche en vision á Pablo: No temas, sino habla, y no calles;

10 Porque yo estoy contigo, y ninguno te acometerá para

hacerte mal; porque yo tengo | se quedase con ellos por más

mucho pueblo en esta ciudad. 11 Y se quedó allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.

tiempo, no se lo concedió.
21 Antes se despidió de
ellos, diciendo: Es menester
que en todo caso yo guarde
la fiesta que viene en Jerusa-
lem; mas otra vez volveré á
vosotros, si Dios quiere. Y

12 Y siendo Galion pro-
cónsul de Acaya, los Judíos
se levantaron unánimes con-
tra Pablo, y le trajeron al tri-se partió de Efeso.
bunal,

13 Diciendo: Este persuade á los hombres á adorar á Dios contra la ley.

14 Y como Pablo iba á abrir la boca, Galion dijo á los Judíos: Si fuera algun agravio, ó algun crímen enorme, oh Judíos, conforme á derecho yo os tolerara;

15 Mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, védlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de esas cosas.

16 Y los echó del tribunal. 17 Entónces todos los Griegos tomando á Sostenes, príncipe de la sinagoga, le herian delante del tribunal; y á Galion nada se le daba de ello.

18 Mas Pablo habiendo permanecido aun alli muchos dias, despidiéndose de los hermanos, navegó á Siria, y con él Priscila y Aquila, habiendo raido su cabeza en Cencreas, porque tenia voto. 19 Y llegó á Efeso, y los dejó allí; mas él entrando en la sinagoga, razonó con los Judíos.

20 Los cuales rogándole que

22 Y descendido á Cesarea, subió á Jerusalem, y saludó á la iglesia, y descendió á Antioquia.

23 Y habiendo estado allí algun tiempo, se partió, andando por órden la provincia de Galacia, y la Frigia, esforzando á todos los discípulos.

24 Llegó entonces á Efeso un Judío llamado Apólos, natural de Alejandria, varon elocuente, poderoso en las Escrituras.

25 Este era instruido en el camino del Señor; y siendo fervoroso de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas del Señor, entendiendo solamente el bautismo de Juan.

26 Y comenzó á hablar denodadamente en la sinagoga, al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios.

27 Y queriendo él pasar á Acaya, los hermanos exhortándole, escribieron á los discípulos que le recibiesen; y venido él, aprovechó mucho

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