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das temblaron, y fueron vuel- | 12 Y juntados con los ancia

tos como muertos.

5 Y respondiendo el ángel, dijo á las mugeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis á Jesus, el que fué crucificado.

6 No está aqui; porque ha resucitado, como dijo. Veníd, ved el lugar donde fué puesto el Señor;

7 Y presto id, decíd á sus discípulos, que ha resucitado de los muertos; y, he aquí, os espera en Galilea: allí le veréis: he aquí, os lo he dicho.

8 Entonces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y yendo á dar las nuevas á sus discípulos,

9 He aquí, Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengáis gozo. Y ellas se llegaron, y trabaron de sus piés, y le adoraron.

10 Entónces Jesus les dice: No temáis, id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galilea; y allá me verán.

11 Y yendo ellas, he aquí, unos de la guardia vinieron á la ciudad, y dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian acontecido.

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nos, habido consejo, dieron mucho dinero á los soldados,

13 Diciendo: Decíd: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros.

14 Y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros.

15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos; y este dicho ha sido divulgado entre los Judíos hasta el dia de hoy.

16 Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte, donde Jesus les habia ordenado.

17 Y como le vieron, le adoraron; mas algunos dudaban.

18 Y llegando Jesus, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

19 Por tanto id, enseñád á todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

20 Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y, he aquí, yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.

EL EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO

SEGUN

SAN MARCOS.

CAPITULO I.

De la predicacion y bautismo del Bautista y de su austeridad de vida. 2. Jesus es bautizado por él, y despues tentado. 3. La vocacion de Pedro, Andres, y los hijos de Zebedeo. 4.

más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.

8 Yo á la verdad os he bautiPredica en las sinagogas de Galilea,zado con agua; mas él os bautizará con el Espíritu del Evange- Santo.

y sana enfermos de diversas enfermedades.

PRINC Jesu Cristo, Hijo 9TY aconteció en aquellos

de Dios.

2 Como está escrito en los profetas: He aquí, yo envio á mi mensagero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de tí.

3 Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor hacéd derechas sus veredas.

4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para remision de pecados.

5 Y salia á él todo el pais de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados por el en el rio del Jordan, confesando sus pecados.

6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero al rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel montés.

7 Y predicaba, diciendo: Viene en pos de mí el que es

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dias, que Jesus vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordan.

10 Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como paloma, que descendia sobre él.

11 Y vino una voz de los cielos, que decia: Tú eres mi Hijo amado: en tí tomo contentamiento.

12 Y luego el Espíritu le impele al desierto.

13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias; y era tentado de Satanas; y estaba con las fieras; y los ángeles le servian.

14 Mas despues que Juan fué entregado, Jesus vino á Galilea, predicando el evangelio del reino de Dios,

15 Y diciendo: El tiempo es cumplido; y el reino de Dios está cerca: Arrepentíos, y creed al Evangelio.

16 Y andando junto á la mar de Galilea, vió á Simon, y á Andres su hermano, que echaban la red en la mar, porque eran pescadores. 17 Y les dijo Jesus: Veníd en pos de mí, y haré que seais pescadores de hombres. 18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19 Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Santiago, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, tambien ellos en la nave, que aderezaban las redes.

20 Y luego los llamó; y dejando á su padre Zebedeo en la nave con los jornaleros, fueron en pos de él.

21 ¶ Y entraron en Capernaum; y luego los sábados entrando en la sinagoga enseñaba.

22 Y se pasmaban de su doctrina; porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió

voces,

24 Diciendo: ¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesus Nazareno ? ¿Has venido á destruirnos? Te conozco quien eres, eres el Santo de Dios.

25 Y riñóle Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26 Y haciéndole pedazos espíritu inmundo, y cla

mando á gran voz, salió de él.

27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen ?

28 Y luego se divulgó su fama por todo el pais al derredor de la Galilea.

29 Y luego salidos de la sinagoga, vinieron á casa de Simon y de Andres, con Santiago y Juan.

30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de ella.

31 Entónces llegando él, la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía.

32 Y cuando fué la tarde, como el sol se puso, traian á él todos los que tenian mal, y endemoniados.

33 Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

34 Y sanó á muchos que esItaban enfermos de diversas enfermedades; y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar á los demonios porque le conocian.

35 Y levantándose muy de mañana, aun muy oscuro, salió, y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.

36 Y le siguió Simon, y los que estaban con él.

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ENTRÓ otra vez en Capernaum despues de algunos dias; y se oyó que estaba en casa.

2 Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun al contorno de la puerta; y les predicaba la palabra.

3 Entónces vinieron á él unos trayendo un paralitico, que era traido de cuatro. 4 Y como no podian llegar

40 Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, pue-á él á causa de la multitud, des limpiarme.

41 Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.

42 Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.

descubrieron la techumbre donde estaba, y habiéndola destechado, bajaron el lecho en que el paralítico estaba echado.

5 Y viendo Jesus la fé de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdona

43 Y le encargó estrecha-dos. mente, y luego le echó,

6 Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones,

7 Decian: Por qué habla ¿ este blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino soDios?

44 Y le dice: Mira que no digas á nadie nada; sino vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moises mandó para que les conste. 45 Y él salido, comenzó á publicar, y á divulgar grande-lo mente el negocio, de manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad; mas estaba fuera en los lugares desiertos, y venian á él de todas partes.

CAPITULO II.

Sana á un paralítico en súbado, &c.

2. La vocacion de Mateo, &c. 3. Da razon por que sus discipulos no ayunan, ni á los Fariseos es dado creer al Evangelio. 4. De la legilima guarda del sábado, &c.

8 Y conociendo luego Jesus en su espíritu que pensaban esto dentro de sí, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?

9¿Cuál es más fácil: Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; o decirle : Levántate, y toma tu lecho, y anda?

10 Pues porque sepáis que el Hijo del hombre tiene

potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico:)

11 A tí digo': Levántate, y toma tu lecho, y véte á tu

casa.

12 Entónces él se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos quedaron atónitos, y glorificaron á Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.

13 Y volvió á salir á la mar, y toda la multitud venia á él, y les enseñaba.

14 Y pasando vió á Leví, hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos, y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

15 Y aconteció, que estando Jesus á la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores se sentaban tambien juntamente con Jesus, y con sus discípulos; porque habia muchos, y le seguian.

16 Y los escribas y los Fariseos, viéndole comer con publicanos, y con pecadores, dijeron á sus discípulos: ¿Qué es esto, que vuestro Maestro come y bebe con publicanos, y con pecadores? 17 Yoyéndolo Jesus, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que tienen mal. No he venido á llamar á los justos, mas los pecadores á arrepentimiento. 18 Y los discípulos de

Juan, y los de los Fariseos ayunaban; y vienen, y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan, y los de los Fariseos ayunan; y tus discípulos no ayunan?

19 Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo está con ellos entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar.

20 Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos; y entonces en aquellos dias ayunarán.

21 Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y se hace peor rotura.

22 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

23 TY aconteció, que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron á arrancar espigas.

24 Entónces los Fariseos le dijeron: He aquí, ¿por qué hacen en sábado lo que no es licito?

25 Y él les dijo: ¿Nunca leisteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que estaban con él ?

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